domingo, 8 de diciembre de 2013

“El indigente”



Todos los viernes solía repartir café a las personas con situación de calle. Era un servicio que me gustaba hacer bastante y sobre todo en las fiestas de navidad y año nuevo porque había un recibimiento más afectivo de parte del indigente.
Recuerdo que el año pasado salimos a repartir café como siempre; teníamos todo tipo de comida, desde pan hasta comida china. Comenzamos por el sector del Morro y avanzamos hasta llegar al sector de Baquedano y ahí fue donde encontramos un grupo grande de esos “hermanos” que estaban celebrando su año en conjunto, así que nos acercamos y compartimos con ellos. Comimos, reímos, jugamos y contamos historias; fue una gran noche.
Cuando ya nos íbamos, uno de los caballeros que acompañábamos se levantó y se acercó a mí; me dijo que yo era un gran hombre y que merecía buenas cosas. Y al terminar de decir esto, se sacó su chaqueta y me la regaló. Me pregunté por qué en mi mente y sentí que era mejor recibirla.

Al llegar a mi casa pensaba bastante en todo lo que había pasado y me hacía sentir bien. Entendí que a veces las personas que uno menos espera y con pequeñas acciones pueden sorprenderte y hacerte sentir feliz. 


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